lunes, 11 de abril de 2011

Alamut


Autor : Bartol, Vladimir
Editorial : Muchnik
Género : Novela
Lengua : Esloveno
Título Original : Alamut
Fecha de publicación : 1988
Edición : 1ª
Año de esta Edición : 1989
Colección :
ISBN : 84-7669-089-4
Número de páginas : 453
Número de Orden : 890
Situación : B-1-3

Sipnosis:
Atrincherado en su ciudadesa de Alamut, auténtico nido de águilas en las alturas del norte de Irán, Hassan Ibn Saba, el "Viejo de la Montaña" gran jefe de una secta caracterizada por el fanatismo, libre guerra santa contra los turcos.  Estos amenazan con imponet a los musulmanes la doctrina sunita profesada por los califas de Bagdag.  Corre el año de 1092 y los turcos selyúcidos reinan en un territorio que va desde las fronteras con la Indio hasta el Mediterráneo.  Hassan no posee ejército regular, ni tierras, ni apoyos en la corte.  Y sin embargo atacará al imperio y en menos de un año lo hará añicos.
Porque tiene un secreto.  Filósofo, Hassan ha estudiado todas las doctrinas, todas las religiones, y sabe que lo que las mueve es un único resorte: la ilusión.  Embiagra con vino y hashish a sus fieles fedayines, les abre las puertas de su harén, poblado por las criaturas más bellas de Asia, y les hace saborear por anticipado los gozos reservado a los valientes en los jardines de Alá. Exaltados, esos esbirros parten felices para asesinar(asesinos, Hashashins) a los poderosos del mundo terreno para mayor gloria de su amo y aunque les vaya en ello la vida, pues están seguros de conquistar así un lugar en el paraiso.
Las aventuras épicas, las conjuras, los amores y las sutiles consideraciones religiosas florecen en esta novela magistral, pero no dan cuenta de su significado político. 
Vladimir Bartol. autor esloveno fallecido en 1967, desmonta, al hilo de la aventura, los mecanismos secretos en los que se funda toda dictadura.  Alamur fué escrita en 1938, y los paragones entonces eran muy claros: Hitler, Mussolini y Stalin eran "viejos de la montaña" cada uno a su manera y en sus "Alamuts" respectivos.  Pero no era fácil ser explícito, y Bartol escogió el género novelístico para decir sin decir, para explicar sin que las sucesivas censuras yugoeslavas lo esterilizaran.  Es admirable, por otra parte, que haya tenido la premonición de escoger como modelo el caso ejemplar del terrorismo islçamico -y ya se verá cómo la violencia del año 1000 prefigura la de nuestros tiempos.
Bartol tuvo la mala suerte de escribir en esloveno, una lengua minoritaria incluso en Yugoeslavoa, con lo que se mantuvo en la penumbra hasta el día de hoy, pese a la universalidad de su visión.

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